Corria el año 1.928 y
procedente de Barcelona llega a Madrid el Médico militar D. Federico Ramos de
Molins y con él la idea de organizar una asociación de tipo religioso para dar
culto a San Federico, Obispo de Utrecht y mártir el año 834 en la región de Frigia
(actual Holanda), similar a la existente en Barcelona creada en el año 1.879.
La asociación tiene el
carácter de congregación religiosa y con ese apelativo permanece hasta nuestros
dias cumpliendo los objetivos originarios en su fundación: objetivo religioso,
dar culto colectivo al Santo Patrón; objeto moral, propiciar un estado de
fraternidad y mutua correspondencia entre los asociados; objetivo material,
socorrer a los congregantes que por los avatares de la vida no dispongan de
recursos suficientes para sobrevivir.
Durante el segundo
semestre de 1.928 y el año 1.929 se pone en marcha la Congregación, autorizada
el 14 de Abril de 1.929 por el Obispo de Madrid Dr. D. Leopoldo Eijo y Garay e
inscrita en la Dirección General de Seguridad el dia 18 del mismo mes, con un
Presidente y fundador D. Federico Ramos de Molins y un número cercano a la
veintena de socios.
El fundador era hijo
de un General de Artillería, y estudia Medicina por mandato de su padre para
aprobar las oposiciones de Médico-Militar que era su auténtica vocación.
Profesor de la Escuela Superior de Guerra, desempeña varios cometidos
publicando el libro del "Servicio de Sanidad de Campaña", aportando
ingeniosas soluciones a los problemas planteados en la Guerra de Africa, donde
permanece dos años. Ya en Madrid funda la Congregación de San Federico y
contacta mediante el teléfono con todos los Federicos que venían listados en la
guia telefónica.
El Arcipreste D.
Federico Santa María Peña, que era a la sazón Párroco de Nuestra Señora del
Carmen y San Luis de Madrid. Entusiasmado con la idea, acepta la Congregación
en su Parroquia y coloca la imagen del Santo, regalada por el Presidente Ramos
de Molins, en un altar situado en el crucero de la Iglesias, junto a la fachada
que da a la calle del Carmen.
Alrededor de la
Iglesia y de la imagen de San Federico, la Congregación crece rápidamente llegando al número de noventa y seis
congregantes al año siguiente. La imagen fué tallada en Valencia, obra del
congregante Federico Coullaut-Valera, escultor de gran categoria, y el altar lo
hizo el no menos artista Federico Laorga Vega. Imagen y altar fueron destruidos
en 1.936.
Ofrecida la
Presidencia de Honor al Nuncio de su Santidad el Papa Pio XI en Madrid, Su
Eminencia Monseñor Federico Tedeschini, la acepta inmediatamente y dada su
condición de Decano del Cuerpo Diplomático y representante de Su Santidad,
potencia aún más la actuación piadosa y conocimiento de la Congregación y los
efectos se dejan sentir de inmediato en la Misa solemne que se celebra en honra
de nuestro Santo Mártir Patrón, a la que asistió todos los años que permaneció
en Madrid.
Primera época
1.929-1.936
En la primera Junta
General Ordinaria, 4 de enero de 1.929, se eligió:
JUNTA DIRECTIVA
- Presidentes de
Honor:
- Excmo. e Ilmo.
Monseñor Federico Tedeschini, Nuncio Apostólico de su Santidad en España. -
Excmo. Sr. D. Federico Berenguer y Fusté, Teniente General del Ejército.
- Director Espiritual:
D. Federico Santa Maria Peña, Cura Párroco de Nuestra
Señora del Carmen y
San Luis
- Presidente: D.
Federico Ramos de Molins. - Vicepresidente: D. Federico Santiago Iglesias.
- Secretario: D.
Federico Olmedo Montaner. - Vicesecretario: D. Federico Pérez y Fernández
Chicarro.
- contador: D.
Federico Rubio Coello. - Tesorero: D. Federico Prados Ruiz. - Vocales: D.
Federico Vigil Asensio.
D. Federico Pérez
Navarro
En ese mismo año,
ingresa Federico Fernández de Heredia y del Pozo, Médico e llustre soltero
matritense que con el tiempo batiria todos los "records" de servicio y
participación en la Congregación, pues tenía entonces 22 años y a sus 94 sigue
asistiendo a todos los actos religiosos, sociales y culturales que la
Congregación organiza. Fué a través de un Fadrique -nombre propio que inicial y
antiguamente usaban los que nos llamamos Federicos- que tenia un negocio cerca
de su casa y en la que se alojaba un buen amigo de su familia como entró en la
Congregación. De su lucidez y recuerdos hemos anotado algunos datos de esta
historia para su permanencia en el tiempo.
EL CULTO
El 18 de Julio, a las
8,30 h. se celebraba una Misa de comunión. Entonces era de precepto para poder
Comulgar no haber ingerido, ni siquiera agua, desde las 12 de la noche del dia
anterior, por eso la Misa tenía lugar a hora tan temprana. Después de la Misa
de Comunión los congregantes y personas de su familia se reunian a desayunar en
algún café cercano.
El 18 de Julio se
celebraba el domingo más cercano (anterior ó posterior) y sobre las once horas
la misa solemne con tres sacerdotes oficiantes, se orquestaba y cantaba con
música de un congregante, a la que asistía el nuncio D. Federico Tedeschini y
autoridades, algunos años el General Federico Berenguer hermano del que fuera
Presidente de Gobierno D. Dámaso Berenguer Fusté.
La asistencia, muy
numerosa, cerca de setenta congregantes y muchas personas de su familia, era motivo
de alegria y contacto entre todos los asistentes, que atendían a un edificante
sermón a cargo de un sacerdote especialmente convocado para tal fin y que a
veces se llamaba Federico, como ocurrió en 1.931 con el Reverendo Francisco
Federico Curieses.
Se establecía una mesa
petitoria para allegar fondos destinados para realzar los cultos del Santo
Patrono y estaba presidida por alguna esposa o hermana de los congregantes,
generalmente de la Junta de Gobierno pasando las bolsas de petición de dinero
las hijas de algún tocayo.
Al terminar la misa
mayor y solemne se organizaba un magnifico cortejo por el interior de la
Iglesia presidido por el Nuncio Monseñor Tedeschini, el Párroco, Santa Maria
Peña y Autoridades civiles y eclesiásticas alli presentes. Se iniciaba con los
monaguillos y la Cruz de guía seguida por los congregantes, con sus medallas al
pecho, en dos filas. Al centro la Junta de Gobierno, el Estandarte de San
Federico y detrás la imagen del mártir, que en unas andas ó parihuelas se había
colocado y trasladado desde su propio Altar a un lateral del Altar Mayor.
Un ramillete de flores
le daba realce y perfume. Detrás del Presidente de Honor Tedeschini, Párroco,
General Berenguer y Presidente de la Congregación. Por último, fieles y
familiares que hacian rebosar tan magnifico templo.
Finalizaba el acto con
la imposición de medallas a los congregantes ingresados en el año y la
bendición del Sr. Obispo y besamanos. En grupos y según las obligaciones y relaciones
entre los congregantes se reunían a tomar unos aperitivos, pues la comida era
familiar.
En el mes de
Noviembre, otra celebración Eucarística, con tanta devoción y hasta más
asistencia; esta vez por los Federicos difuntos. Una serie de responsos por los
congregantes fallecidos daban por terminada la reunión.
Hubo hasta sana
competencia, pues en la Parroquia de San Nicolás existía otra imagen, regalo de
otro Federico, y decian alli otra Misa. Duraron estos actos dos ó tres años
(1934-36) y luego desaparecieron.
Monseñor Federico
Tedeschini, fué nombrado Cardenal y cesó como Nuncio Apostólico en Madrid. Con
este motivo a continuación de la Misa de Julio de 1.935 y una vez terminados
los actos el entonces Vicepresidente Federico Santander Ruiz Jiménez pronunció
unas palabras agradeciendo a Monseñor Tedeschini su dificil actuación en España
durante los años de Nunciatura (cambio de régimen en España, quema de Iglesias
y conventos, revolución de Octubre de 1.934, etc.) y augurándole su elevación al
Papado -el Papa entonces reinante que era Su Santidad Pio XI tenía una avanzada
edad- y contestando el Cardenal Tedeschini declarandose indigno de tales
honores y agradeciendo a la Congregación de San Federico su cariñosa despedida.
Los trágicos sucesos
que se desencadenaron en España el dia 18 de Julio de 1.936, iban a producir
una enorme fractura en todo el Estado y en el desarrollo de tan piadosos actos.
La Misa solemne del 19
de Julio de 1.936 tuvo lugar en un ambiente crispado y con reducida asistencia
de congregantes. Ya se conocia en Madrid el Alzamiento del Ejército de Africa
secundado el dia 18 por varias guarniciones peninsulares, aunque el 19 por la
mañana no se conocía aún la actitud de la guarnición de Madrid. Ya habia
comenzado, el 18 por la tarde, la entrega de armas a las organizaciones
izquierdistas.
Según los recuerdos de
Fernández de Heredia "predicó el eminente y afamado canónigo D. Diego
Tortosa y terminados los actos sonaron disparos en la Puerta del Sol (donde
estaba emplazado entonces el Ministerio de la Gobernación) y para salir a la
calle todos lo hicieron por la calle de Tetuán. El Párroco Santamaría Peña
aconsejó a Tortosa que esperara o que se quedara en su vivienda, dada la
violencia que reinaba en las calles, contestando éste que no podía quedarse por
tener que predicar por la tarde en un convento de mojas situado por los
Atochares y tener que pasar antes por su casa añadiendo "Dios nos
protegerá y San Federico velará por nosotros", -"No creo que nos pase
nada"- contestó Santamaría.
D. Diego Tortosa, que
vivía por la calle del Olivar, murió transtornado durante la contienda, por los
sufrimientos que tuvo que soportar en aquel Madrid despedazado por el horror.
D. Federico Santamaría
Peña fué asesinado en Aravaca por la horda enloquecida; apareció colgado de un
árbol, abierto en canal y con un cartel ignominioso colgado del cuello.
Vale/ A estas
desgracias precedió la de la muerte del fundador Ramos de Molins el 28 de
Diciembre de 1.935, de un ataque al corazón. Se celebró una misa de réquiem, a
la que asistieron muchísimos tocayos y amigos. Fué llorado por todos.
Vacante la presidencia,
en Junta Extraordinaria fué nombrado Presidente D. Federico Santander
Ruiz-Jiménez, reputado periodista y "charlista", que era a la sazón
Vicepresidente.
También fué asesinado
en zona republicana a los pocos días de haberse iniciado el Alzamiento.
Segunda época: 1.936 -
1.956
Con los
acontecimientos de la Guerra Civil y sobre todo por las circunstancias que
concurrieron en la de 1.936-1.939, afectaron profundamente a la Congregación.
La imagen del Santo
Patrono desapareció quemada en uno de los saqueos y profanaciones que sufrió el
templo del Carmen asi como la documentación de la Congregación, destruida por
el Secretario.
La persecución a los
signos católicos y el terror desencadenado por el régimen "rojo";
hizo que todo el mundo destruyera las estampas y documentos relacionados con
asociaciones religiosas, perdiéndose el contacto entre los Federicos que, por
otra parte, muchos habian desaparecido o cambiado de residencia.